LA PAZ 13 ABR. (NÓMADA NEWS).- En menos de dos meses, Bolivia ha sido escenario de dos graves siniestros aéreos que han dejado un saldo trágico de víctimas y han encendido las alarmas sobre la seguridad en la aviación nacional.
El primer hecho ocurrió el pasado 27 de febrero en El Alto, cuando un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana se salió de la pista e impactó contra al menos 15 vehículos. El accidente dejó un saldo de 24 personas fallecidas.
La aeronave transportaba remesas del Banco Central de Bolivia, y actualmente existen al menos tres investigaciones en curso para determinar las causas del siniestro, entre ellas la hipótesis de un posible exceso de carga. Se prevé que estos procesos puedan extenderse hasta seis meses.
Nueva tragedia en Cochabamba
El segundo accidente se registró este lunes 13 de abril en Cochabamba, donde una avioneta con matrícula CP-3243 se precipitó en una zona de difícil acceso, causando la muerte de sus dos tripulantes.
Las víctimas fueron identificadas como el piloto Carlos Moyano y el copiloto Julio César Sardán.
De acuerdo con las primeras hipótesis del gobierno, el accidente habría sido provocado por una posible despresurización de cabina, lo que habría dejado inconscientes a los tripulantes, provocando que la aeronave permaneciera volando en círculos sin control hasta precipitarse.
Exigen respuestas
Ambos hechos han dejado a decenas de familias afectadas y han generado preocupación en la población, que exige investigaciones rápidas y transparentes para esclarecer las causas de estos accidentes.
Las autoridades han anunciado que se profundizarán las indagaciones en ambos casos con el objetivo de determinar responsabilidades y evitar que tragedias similares vuelvan a ocurrir en el país.




