LA PAZ 15 MAY. (NÓMADA NEWS).- La incertidumbre sobre la realización de la festividad del Señor Jesús del Gran Poder comenzó a generar preocupación y pérdidas económicas en distintos sectores vinculados al evento cultural más importante de la ciudad de La Paz.
Sastres, bordadores, comerciantes, contratación de locales y músicos, trabajadores textiles y otros rubros reportan una drástica caída en la demanda debido a los bloqueos y la incertidumbre social y política sobre si la entrada folklórica se realizará el sábado 30 de mayo o será postergada.
“En estos días normalmente es cuando más se mueve la gente buscando ropa y alquilando trajes, pero ahora la mayoría prefiere no gastar”, señalaron trabajadores del sector textil, quienes además alertaron que la materia prima que utilizan es completamente importada y actualmente se encuentra retenida por los bloqueos carreteros.
Los artesanos explicaron que telas, forros, pellones y otros insumos llegan desde el exterior y que las interrupciones en las rutas están provocando retrasos y aumento de costos, afectando directamente la producción de vestimenta folklórica.
Mientras tanto, la asamblea de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder, que agrupa a más de 70 fraternidades definirá el próximo martes si se efectuará en la fecha establecida o si será postergada ante el actual conflicto social y la falta de combustible.
Durante la asamblea del viernes, dirigentes debatieron las dificultades logísticas que enfrentan fraternidades, músicos y turistas para trasladarse hasta La Paz. Según datos de la organización, la festividad moviliza aproximadamente a 95 mil bailarines distribuidos en 76 fraternidades.
Además, los directivos enviaron una carta al presidente Rodrigo Paz solicitando la pacificación del país y garantías para la realización de la festividad.
La reunión ingresó en un cuarto intermedio y se prevé que la decisión final sobre la realización del Gran Poder sea retomada la siguiente semana. Entretanto, sectores económicos vinculados a la festividad advierten que una eventual suspensión o postergación tendría un fuerte impacto económico para miles de familias que dependen de esta actividad cultural y turística.





