LA PAZ 06 MAY (NÓMADA NEWS).- La convocatoria de la Central Obrera Boliviana (COB) a un paro general indefinido movilizado es un fracaso rotundo, comenzó con un amplio rechazo de sectores estratégicos del país. Transportistas negociando por su lado, gremiales desmarcados, plataformas ciudadanas que piden estabilidad y el Comité pro Santa Cruz desmarcados totalmente de la medida, al considerar que responde a intereses políticos y no a las verdaderas necesidades de los trabajadores bolivianos.
Pese al anuncio realizado durante el cabildo de la COB en El Alto, esta semana predominó la normalidad en las principales carreteras, terminales y ciudades capitales excepto por la medida del transporte nacional. La escasa adhesión evidenció la falta de respaldo a una protesta que no logró paralizar las actividades en el país. Quedó atrás la otrora organización sindical que representaba a los miles de trabajadores que hoy por hoy agoniza en sus existencia.
Analistas políticos coinciden que la Central Obrera Boliviana atraviesa por una severa crisis de identidad político sindical y de capacidad de cohesión de las organizaciones que la conforman, por tanto falta de convocatoria, un claro ejemplo que los sectores organizados como los transportistas, magisterio, indígenas del oriente entre otros están negociando con el gobierno por separado.
Desde el sector gremial, se advirtió que el paro no defiende a los trabajadores, sino que busca ejercer presión política, mientras millones de bolivianos continúan sosteniendo la economía desde la informalidad.
A estas críticas se sumó el Comité pro Santa Cruz, que remarcó la necesidad de priorizar la producción, la estabilidad y el trabajo. Diversos sectores coincidieron en que Bolivia requiere soluciones concretas a la crisis, y no medidas de presión que, a su juicio, carecen de representatividad y respaldo nacional.
Nómada recogió un sondeo de opinión a la gente, por diferentes calles, la población rechaza los bloqueos y paros que solo perjudican al desarrollo del país. “vivimos al día y no podemos darnos el lujo de seguir paralizados con paros y bloqueos. Que nos dejen trabajar o que se busquen otros mecanismos de presión”, coincidieron.




