LA PAZ, 7 Oct (NÓMADA NEWS).- Por Césal Losa.- Seguramente como la mayoría, ignoro el final de la historia propuesta por la antropóloga, Margaret Mead, que cuando fue consultada sobre cuál era el origen de la humanidad, expuso un fémur quebrado, que sanó naturalmente.
En cualquier época, si el miembro de un grupo huye de un peligro y en la carrera se rompe un hueso, casi con seguridad que el individuo es abandonado, pensemos, por ejemplo, en un rebaño de ovejas perseguidas por una jauría de lobos. Sin embargo, el fémur curado es una evidencia de que el herido fue protegido, le dieron alimento y lo cuidaron hasta que la naturaleza humana soldó la osamenta, lo que para la científica citada es el nacimiento de la humanidad: tesis a la que me adhiero con entusiasmo.
Por si acaso existiesen incrédulos en el fémur curado, una búsqueda en los sitios electrónicos será suficiente para encontrar el elemento de esta historia, incluyendo el cálculo de la antigüedad de la osamenta humana.
Entre las múltiples interpretaciones sobre esta historia destaco la solidaridad y la protección de los más débiles. Considero que, si muchos más adoptasen este principio, pero sobre todo los que se postulan para dirigir una determinada sociedad, el mañana sería menos tortuoso para todos. Lo que ignoro es el final de la historia, es decir cómo fue el comportamiento del protegido por el grupo, porque no es ocioso pensar que el sanado hubiese intentado, o conseguido, destruir al grupo que lo ayudó, deshonrando el refrán popular de “el can no muerde la mano del que le da el pan”.
Impredecibles como somos los seres humanos siempre habrá quien, o quienes, elijan considerarse de “otro grupo”, probablemente el de los predestinados a mandar al resto de sus congéneres “por mandato divino” y decidan dejar al herido a merced de los depredadores; pero independientemente de dioses, religiones, colores de piel, etc., tengo la seguridad de que es un rasgo de humanidad la protección al caído en desgracia. Si el sanado fue fiel con el grupo que lo puso a salvo, es la parte que ignoro de esta historia.
Césal Losa





