MADRID 4 Abr. (EUROPA PRESS).- El desierto en Arabia fue una región que experimentó repetidamente períodos verdes, como resultado de períodos de fuertes lluvias, que dieron lugar a la formación de lagos y ríos hace unos 9.000 años.
Este es el hallazgo clave de un equipo internacional e interdisciplinario que documentó un antiguo paisaje esculpido por el agua en Rub al-Jali, uno de los desiertos más grandes y secos del mundo actual. El artículo se ha publicado en Communications Earth & Environment.
El equipo, dirigido por el Dr. Abdallah Zaki y el profesor Sébastien Castelltort de la Universidad de Ginebra (Suiza), y el profesor Abdulkader Afifi de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah (KAUST), e incluido el profesor Michael Petraglia de la Universidad Griffith, documentó la presencia de un antiguo lago, ríos y un gran valle formado por el agua.
«Basándose en una serie de edades, parece que el lago alcanzó su máximo esplendor hace unos 9.000 años, durante el húmedo período de la Arabia Verde, que se extendió entre 11.000 y 5.500 años», afirmó el primer autor, el Dr. Abdallah Zaki, en un comunicado.
UN LAGO DE 1.100 KILÓMETROS CUADRADOS
Se estima que el lago era enorme, con una extensión de 1.100 kilómetros cuadrados y 42 metros de profundidad.
El profesor Sébastien Castelltort añadió: «Debido al aumento de las precipitaciones, el lago finalmente se desbordó, causando una gran inundación y excavando un valle de 150 km de longitud en el suelo del desierto».
Los científicos creían que el origen de las lluvias monzónicas provenía del monzón africano, como lo demuestran los sedimentos que se pudieron rastrear a lo largo de una distancia de 1.100 km, desde los montes Asir a lo largo del mar Rojo, muy cerca de África.
El profesor Petraglia, director del Centro Australiano de Investigación para la Evolución Humana de Griffith, afirmó que la investigación demostró que las precipitaciones no eran escasas, sino a veces fuertes e intensas, lo que provocó cambios rápidos y a gran escala en el paisaje.