Tras más de una década de impunidad, la detención en Uruguay del exsacerdote Juan José Santana Trinidad marca un punto de quiebre en la lucha de las víctimas de abusos sexuales en Tapacarí, Cochabamba. Bolivia gestiona ahora su extradición para que responda ante la justicia por delitos de pederastia y violación agravada cometidos contra al menos 30 niños.
El fiscal departamental de Cochabamba, Osvaldo Tejerina, confirmó que la justicia uruguaya otorgó un plazo de 40 días para concretar la extradición, tras lo cual Santana deberá cumplir la condena que le corresponde en territorio boliviano.
La captura ha sido recibida como un acto de reparación simbólica y judicial por sobrevivientes de abusos eclesiales. “Denunciar es liberador. La captura de Santana es un paso en la dirección correcta hacia la justicia”, afirmó Edwin Alvarado, representante de las víctimas, quien alentó a otras personas a romper el silencio.
El caso, además, vuelve a poner en debate el silencio cómplice de la Iglesia y la falta de acción judicial. El exjesuita y vocero de las víctimas, Pedro Lima, recordó que Santana ya tenía antecedentes en Uruguay antes de ser ordenado en Cochabamba. “Este caso debe ser un punto de inflexión: se debe investigar a quienes lo ayudaron a huir y a quienes permitieron 17 años de impunidad”, señaló.
Mientras tanto, el Ministerio Público anunció que la investigación continúa para identificar posibles cómplices en la fuga y garantizar que las víctimas no sean revictimizadas durante el proceso judicial.
La llegada de Santana a Bolivia está prevista en un plazo no mayor a 70 días, tiempo en el que las autoridades deberán ultimar los trámites de extradición.





