LA PAZ 11 SEP (NÓMADA NEWS).- Los primeros días de intervención a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) permitieron identificar nueve vulnerabilidades en el sistema informático B-SISA, que, según el gobierno, debilitaron los mecanismos de control estatal y abrieron la posibilidad de irregularidades en la comercialización de combustibles.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, informó que el sistema vulnerado fue reemplazado y corregido a nivel nacional y que se incorporaron alrededor de 20 funcionarios para fortalecer el trabajo técnico de la entidad.
Blanco señaló que las modificaciones implementadas permitieron evitar el desvío de 22 millones de litros de combustibles líquidos, cifra obtenida a partir de reportes del propio B-SISA sobre carguíos repetidos y constantes realizados por vehículos involucrados presuntamente en actividades irregulares.
Entre las nuevas medidas se encuentra el control de repetitividad, destinado a detectar vehículos que realizan múltiples carguíos durante una misma jornada. El ministro mencionó incluso casos de motocicletas que habrían llegado a cargar combustible hasta 30 o 50 veces en distintos puntos.
Además, se integró el B-SISA con el SEGIP para detectar vehículos clonados y patrones de repetitividad, mientras se realizan operativos tecnológicos en estaciones de servicio mediante pistolas de control y aplicaciones móviles.
Blanco aseguró que estos mecanismos también permiten bloquear vehículos sospechosos y evitar la duplicidad de carguíos. Paralelamente, afirmó que el abastecimiento está garantizado y que en una sola jornada se despacharon 13,1 millones de litros de combustible a nivel nacional.
LAS NUEVE VULNERABILIDADES
El análisis forense realizado durante la intervención identificó nueve puntos críticos:
Puerta trasera en “Ventas Importadas”: permitía realizar ventas de combustible sin que la operación llegara al registro central de la ANH.
Manipulación de placas: el vehículo que cargaba combustible no siempre coincidía con la placa registrada.
Atajo F7: anulaba las reglas de control y permitía despachar combustible sin límite ni etiqueta B-SISA.
Control de cargas repetidas desactivado: posibilitaba que un mismo vehículo cargara varias veces al día.
Desbloqueo automático: vehículos considerados sospechosos podían ser desbloqueados sin autorización de un supervisor.
Anulación del precio internacional: vehículos extranjeros podían acceder al precio subvencionado destinado al mercado boliviano.
Validación débil del B-SISA: el sistema únicamente verificaba que el código terminara en una letra entre la A y la J.
Contraseñas expuestas: las claves de servidores centrales estaban visibles dentro del código informático.
Antenas abandonadas: ante fallas en la lectura automática, las placas podían ser introducidas manualmente, generando margen para posibles fraudes.
El gobierno sostiene que la intervención busca ahora cerrar las vulnerabilidades detectadas, reforzar la trazabilidad del combustible y establecer responsabilidades por las fallas encontradas en los sistemas de control de la ANH.









