LA PAZ 19 JUN. (NÓMADA NEWS).- La prolongada crisis de bloqueos que supera los 50 días en Bolivia ya comienza a generar consecuencias directas en el comercio exterior. El Puerto de Arica, principal terminal de tránsito para la carga boliviana, reportó una saturación cercana al 120% de su capacidad operativa debido a la acumulación de mercadería que no puede ser trasladada hacia territorio nacional.
A través de un comunicado oficial, la Empresa Portuaria Arica y Terminal Puerto Arica informaron que la alta ocupación de sus patios de almacenamiento obligó a suspender temporalmente la apertura de contenedores destinados a Bolivia. La medida busca evitar el colapso de las operaciones logísticas y priorizar la gestión de la carga ya almacenada.
Según el reporte, la permanencia de grandes volúmenes de mercancía con destino a Bolivia coincide con la llegada continua de embarcaciones programadas, situación que ha agravado la congestión en puertos chilenos. Como consecuencia, se decidió frenar los procesos de retiro y clasificación de productos bolivianos mientras se normaliza el flujo de carga.
La suspensión implica que los contenedores no serán abiertos para la distribución y organización de mercancías destinadas al mercado boliviano, debido principalmente a la falta de espacio y a las dificultades para el retiro de productos ocasionadas por la escasez de transporte terrestre proveniente de Bolivia.
El gerente general de Terminal Puerto Arica, Camilo Jové, informó que se mantiene una coordinación permanente con autoridades de Chile y Bolivia para enfrentar la contingencia. Asimismo, señaló que se evalúa la utilización de recintos extraportuarios para ampliar la capacidad de almacenamiento y reducir la presión sobre las instalaciones portuarias.
Entre las acciones adoptadas también se encuentran el reordenamiento de patios y la reorganización de áreas internas con el objetivo de optimizar el espacio disponible y garantizar la continuidad de las operaciones esenciales.
La situación refleja el impacto que los bloqueos tienen no solo en el abastecimiento interno del país, sino también en la cadena logística internacional, generando retrasos en importaciones y exportaciones y afectando el normal desarrollo del comercio exterior boliviano.









