LA PAZ 27 MAY. (NÓMADA NEWS).- El presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, inauguró este miércoles el Consejo Económico y Social con la participación de organizaciones sociales del país, en un acto marcado por un fuerte mensaje político centrado en la unidad nacional, el rechazo a la violencia y la necesidad de diálogo entre sectores en conflicto.
Durante su intervención, el mandatario enfatizó que la crisis social y económica que atraviesa el país debe ser enfrentada desde el consenso, dejando de lado las diferencias regionales, políticas y sociales.
“No importa el color de piel, no importa la región, todos somos bolivianos”, afirmó el jefe de Estado, al remarcar que la corrupción “no tiene color ni origen”, sino que responde —según dijo— a una falta de valores.
El presidente también cuestionó la polarización política y los discursos de confrontación, señalando que el país no puede seguir profundizando divisiones entre occidente y oriente.
Asimismo, hizo un llamado a los dirigentes de la COB, CSUTCB y otras organizaciones sociales para un diálogo sincero. Advirtió que los efectos de los conflictos sociales y bloqueos están afectando y perjudicando a los propios bolivianos con la pérdida de vidas humanas.
“En Bolivia no debe haber muertos, lo que debe haber es encuentro entre bolivianos”, sostuvo, al insistir en que la “revolución debe ser con diálogo y no con violencia”.
En ese marco, el mandatario propuso fortalecer el Consejo Económico y Social como un espacio de concertación entre actores políticos, sociales y productivos, con el objetivo de impulsar acuerdos para la reactivación económica del país. 8 200
El presidente dijo que para el país se proyectan 8.200 proyectos de infraestructura en carreteras, caminos, escuelas, centros de salud, entre otros. Reiteró su invitación a sectores movilizados a sumarse a mesas de diálogo, señalando que las soluciones deben construirse con la participación de bases y dirigencias, sin exclusiones.
El acto se desarrolló en el Chuquiago Marka de la zona de Seguencoma, en medio de un contexto de tensión social, marcado por bloqueos, protestas y demandas sectoriales en distintas regiones del país, principalmente en el occidente boliviano.









