LA PAZ, 23 May (NÓMADA NEWS).- La crisis política y social en Bolivia continúa profundizándose. Pese al masivo operativo policial-militar impulsado por el gobierno bajo el nombre de “Banderas Blancas”, las protestas no cesan y distintos sectores volvieron a ocupar las rutas pocas horas después de los despejes realizados sobre el corredor entre La Paz y Oruro. Por ANRed.
El gobierno de Rodrigo Paz desplegó durante más de siete horas un amplio operativo conjunto entre policías, militares y maquinaria pesada con el objetivo de habilitar un “corredor humanitario” para garantizar el ingreso de alimentos, medicamentos y combustibles hacia La Paz y El Alto. Sin embargo, las imágenes registradas durante la jornada mostraron que, tras el avance de las fuerzas de seguridad, los manifestantes retomaron rápidamente los cortes y reorganizaron barricadas sobre las carreteras.
“La carretera está totalmente bloqueada nuevamente”, reportó desde el lugar el periodista Carlos Quisberth, de El Deber, dando cuenta de la fragilidad del operativo gubernamental y de la persistencia de la protesta social.
Uno de los principales focos de conflicto volvió a registrarse en Senkata, zona emblemática de la resistencia popular y marcada por la memoria de la masacre de 2019. Allí, efectivos policiales y militares despejaron el bloqueo instalado sobre la autopista entre La Paz y El Alto, pero poco después vecinas y vecinos reorganizaron la protesta y reinstalaron el corte.
Las escenas se repitieron en otros puntos como Ventilla y Mazocruz, donde manifestantes resistieron el avance de la maquinaria pesada arrojando piedras y utilizando hondas, mientras las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos y represión para intentar dispersar a quienes permanecían sobre las rutas.
Las imágenes difundidas por medios comunitarios mostraban a grupos organizados retomando las vías apenas concluía el paso de policías y militares. La autopista La Paz–El Alto volvió a quedar parcialmente interrumpida, obligando a cientos de personas a trasladarse a pie debido a la paralización del tránsito vehicular.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, afirmó que el objetivo del operativo es consolidar el paso entre La Paz y Oruro mediante el encuentro de contingentes desplegados desde ambos extremos de la ruta. Sin embargo, desde distintos sectores sociales denuncian que el operativo “Banderas Blancas” funciona en los hechos como un mecanismo de militarización del conflicto social.
En paralelo, las Fuerzas Armadas difundieron advertencias sobre la supuesta presencia de “grupos irregulares” con armamento bélico en zonas de protesta, un discurso que organizaciones populares consideran una estrategia para justificar el endurecimiento represivo y criminalizar las movilizaciones.
Mientras tanto, la situación también se agrava en el oriente del país. En Yapacaní, sobre la ruta nueva que conecta Santa Cruz con Cochabamba, se cumplió el sexto día consecutivo de bloqueo. Más de 200 camiones y unas 30 cisternas cargadas con diésel y gasolina permanecen detenidos cerca del punto de conflicto.
Transportistas atrapados en la ruta reclamaron un cuarto intermedio y advirtieron sobre el peligro que implica mantener combustible estacionado en medio de un escenario de alta tensión. “Hay temor, tenemos miedo”, expresaron varios conductores mientras aguardaban una salida al conflicto.
En medio de este escenario, el presidente Rodrigo Paz encabezó una reunión de gabinete de emergencia en La Paz, a pocas horas de un encuentro previsto con organizaciones campesinas. Sin embargo, lejos de desactivarse, las protestas continúan extendiéndose y los bloqueos vuelven a instalarse sobre rutas estratégicas de todo el país.









