LA PAZ 18 Nov. (NÓMADA NEWS).- En un hecho considerado por ambas partes como un “punto de inflexión” para la educación boliviana, el Gobierno y los dirigentes del magisterio urbano y rural instalaron una mesa de concertación que busca construir una nueva hoja de ruta para el sistema educativo. El encuentro dio como primer resultado un acuerdo para rediseñar el plan de estudios y revisar la Ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez (Ley 070).
La reunión, liderada por la ministra de Educación, Beatriz García, fue descrita como un espacio de diálogo “maduro y responsable” que priorizó la corresponsabilidad institucional y social por encima de las diferencias históricas. Para la autoridad, el país ha llegado a un momento en el que “la educación requiere un pacto nacional que involucre a todos los actores”.
“Hoy dimos un paso hacia un proceso de transformación que no depende solo del Gobierno ni solo de los maestros. Es un compromiso compartido. La educación es un proyecto de país y su futuro debe construirse entre todos”, expresó García tras finalizar el encuentro.
El acuerdo alcanzado establece una agenda de trabajo conjunta para los próximos 21 días, basada en cinco ejes estratégicos: revisión curricular, evaluación de la Ley 070, simplificación administrativa, lucha contra la corrupción y optimización del presupuesto educativo.
Los dirigentes del magisterio destacaron que el país necesita transitar hacia un modelo educativo que dialogue con la ciencia, la tecnología, la realidad social y las demandas de los estudiantes. Valoraron que el Gobierno abra por primera vez en varios años un proceso donde “la voz del maestro es escuchada como parte fundamental de la solución”.
La ministra resaltó que este espacio no busca confrontación, sino coordinación institucional. Subrayó que el objetivo es construir un sistema educativo que responda a los desafíos globales sin perder la identidad e interculturalidad que caracterizan al país.
“Estamos iniciando un camino que puede reordenar el futuro de la educación. No se trata de imponer, sino de trabajar de manera colaborativa para sacar adelante a un sistema que durante mucho tiempo ha esperado soluciones profundas”, señaló.
Con este acuerdo, se abre un periodo de trabajo técnico y político que podría desembocar en la reforma educativa más relevante de la última década. Tanto el Gobierno como el magisterio coincidieron en que la educación necesita un nuevo pacto nacional, y que este proceso de concertación podría convertirse en la base para reconstruir la confianza en el sistema educativo.





