11 C
La Paz
sábado, febrero 14, 2026
sábado, febrero 14, 2026
spot_img
Escucha Radio Nómada
spot_img
InicioNacionalLa política bajo la lluvia: entre la purificación y el poder (Brian...

La política bajo la lluvia: entre la purificación y el poder (Brian Siles)

“Primero, antes que nada, quiero agradecer a la Pachamama porque nos está challando, está haciendo una limpia, nos está bendiciendo, y eso significa que es en buena hora, son buenos augurios”, fueron las palabras del primer mensaje del, ahora, presidente Rodrigo Paz Pereira.

Para muchos, la lluvia fue solo un evento climatológico que coincidió con el acto de transmisión de mando. No obstante, en el corazón de nuestro Estado, donde la cosmovisión andina y amazónica mantiene una influencia palpable, la torrencial lluvia que cayó no fue un mero accidente climático, sino un suceso cargado de profundo significado.

Para los amautas y líderes ancestrales, la lluvia —especialmente durante una ceremonia de transición de poder— es una bendición directa de la Pachamama (Madre Tierra) y una validación cósmica del nuevo camino que emprende la nación.

Es el agua sagrada que desciende, anunciando no solo el inicio del Jallu Pacha (tiempo de lluvias y siembra), sino también el compromiso espiritual del nuevo liderazgo con los ciclos de la vida y el respeto a la naturaleza.

Esta interpretación se centra en la purificación y el buen augurio. En primer lugar, el agua actúa como un agente de limpieza ritual a escala nacional, una gigantesca ch’alla que lava y disuelve las malas energías, del ciclo anterior.

En un país desgastado por dos décadas de hegemonía política, marcada por el deterioro institucional, la polarización y la crisis económica, el agua se presenta como un símbolo de renovación y ruptura. Limpia el escenario político de viejas tensiones, de promesas incumplidas y de una élite que se aferró al poder en nombre del “proceso de cambio”. Es una señal para que el nuevo gobierno opere en un espacio renovado, libre de las cargas del pasado.

En segundo lugar, y más importante, la lluvia simboliza la fertilidad y la abundancia. Al caer sobre la Plaza Murillo, augura un periodo de prosperidad y éxito para el Estado, prometiendo “cosechas” fructíferas no solo en el campo —asegurando la soberanía alimentaria—, sino también en la gestión económica, la estabilidad social y la gobernanza.

El simbolismo de esta lluvia trasciende el protocolo y se inscribe directamente en el espíritu del Vivir Bien (Sumak Kawsay / Suma Qamaña), horizonte filosófico que guía nuestra Constitución Política del Estado (artículo 8).

La presencia del agua vital durante la posesión presidencial reafirma la conexión ineludible entre la política, la tierra y el cosmos. Obliga al nuevo mandatario y a toda su gestión a recordar que el poder no es solo terrenal, sino que está supeditado a las fuerzas naturales y al equilibrio armónico con el medio ambiente, algo que Rodrigo Paz dejó muy claro en pasajes de su primer mensaje presidencial.

bs/rsl

RELATED ARTICLES

Recent Comments