LA PAZ 09 Oct. (NÓMADA NEWS).- El municipio de Tipuani, en el norte paceño, atraviesa una de las emergencias más severas de los últimos años tras las intensas lluvias y el desvío del cauce del río, que provocaron inundaciones masivas, dejando más de 420 familias damnificadas y 120 viviendas destruidas.
Sin embargo, la atención inmediata al desastre se ve limitada por la falta de diésel en la Gobernación de La Paz, lo que impide el despliegue de la maquinaria pesada necesaria para limpiar y estabilizar la zona afectada.
El gobernador de La Paz, Santos Quispe, denunció que el principal obstáculo para actuar es el desabastecimiento de combustible, situación que —según explicó— paraliza el trabajo de los dos equipos de maquinaria listos para ingresar al área.
“No tenemos diésel. Cada máquina necesita más de 100 litros para operar y no hay dónde conseguir. La gente está bajo el agua y nosotros con las manos atadas”, lamentó la autoridad.
Quispe apuntó directamente a dos empresas mineras de origen chino, a las que acusó de haber modificado el cauce del río y realizado movimientos de tierra sin control ambiental, provocando el desborde que afectó a centenares de familias.
“Estas empresas deberían ser expulsadas. No solo destruyen el ecosistema, ahora ponen en riesgo la vida de nuestro pueblo”, denunció.
La autoridad también reveló que el presupuesto de Bs 3 millones destinado a ayuda humanitaria aún no ha sido desembolsado, lo que agrava la crisis.
“Sin recursos ni combustible, estamos luchando solos. Si el Gobierno central no responde, vamos a movilizarnos. No podemos seguir esperando mientras nuestra gente sufre”, advirtió.
La emergencia en Tipuani vuelve a poner en el centro del debate el impacto ambiental de la minería aurífera, especialmente la que operan empresas extranjeras en la Amazonía boliviana.
Ambientalistas han alertado reiteradamente que el desvío de ríos y el uso de maquinaria pesada sin control incrementan el riesgo de desastres naturales y contaminación.
Asimismo, la situación evidencia la fragilidad en la coordinación interinstitucional para atender desastres naturales y la necesidad de reforzar las políticas de fiscalización minera y gestión de riesgos en el departamento.
“Tipuani no puede ser una víctima más de la minería irresponsable ni de la falta de respuesta estatal. Hoy se necesita acción, combustible y presencia real del Estado”, sostuvo el gobernador Quispe.





