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Para medios internacionales, en el Bicentenario de Bolivia se asoma un giro político a la derecha en medio de la crisis e inestabilidad

LA PAZ, 6 Ago (NÓMADA NEWS). – El Bicentenario de la fundación de Bolivia, que se recuerda este 6 de agosto, fue un hecho internacional de gran trascendencia, con mucha cobertura internacional de los medios que consideran que en el país se asoma un giro político a la derecha en medio de la crisis y la inestabilidad.

Ese fue el titular principal del Latinoamerican Post, que consideró que, mientras Bolivia celebra dos siglos de independencia, sus calles vibran con bandas de música de bronce, pero también con susurros de cambio, mientras los votantes consideran romper con 20 años de gobierno de izquierda para recuperar la estabilidad, los dólares y un lugar en el orden económico global.

En Sucre, la ciudad donde Bolivia declaró su independencia en 1825, los balcones se visten de banderas. Las bandas afinan sus trompetas. Los niños, con uniformes escolares, recitan las gestas de los héroes nacionales. Pero bajo la superficie, el ánimo dista de ser jubiloso, complementó.

A su juicio, para un país que alguna vez exportó plata, estaño y más tarde gas natural, el simbolismo es doloroso: Bolivia, sentada sobre las mayores reservas sin explotar de litio del mundo, pide pan y diésel.

El Latinoamerican Post recordó que la inflación está en su punto más alto en una generación. Las reservas internacionales se han desplomado. En un país definido durante mucho tiempo por su izquierda revolucionaria, muchos se preguntan ahora si la era del MAS -marcada por Evo Morales y continuada por Arce- se está quedando sin dinero y sin tiempo.

Para el Nuevo Herald de Estados Unidos, Bolivia está girando a la derecha, tras 20 años de izquierda.

“Hay buenas noticias para quienes defienden la democracia y la libertad económica en las Américas: Tras 20 años casi ininterrumpidos de gobiernos populistas de izquierda aliados de Venezuela, Cuba e Irán, es muy probable que la oposición de centroderecha gane las elecciones del 17 de agosto en Bolivia. Bolivia está atravesando su peor crisis económica en casi tres décadas, con una inflación galopante y escasez de alimentos y gasolina. No es extraño, entonces, que los candidatos que lideran las encuestas sean los que ofrecen un cambio drástico hacia una economía de mercado y vínculos más estrechos con Estados Unidos”, remarca este diario.

Se refiere al multimillonario empresario Samuel Doria Medina que lidera las encuestas con el 24% de los votos, seguido de cerca por el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga con el 22%.

El candidato de izquierda Andrónico Rodríguez, debilitado por la fractura del partido gobernante, el Movimiento al Socialismo (MAS), está muy atrás con tan solo 7%.

Este diario recuerda que, durante casi dos décadas, la brújula política de Bolivia apuntó a la izquierda. Primero bajo Evo Morales, el cocalero convertido en presidente que reescribió la constitución y declaró a Bolivia un “Estado Plurinacional”. Luego bajo Luis Arce, exministro de Economía de Morales, elegido en 2020 para estabilizar al partido tras las controvertidas elecciones de 2019 y la turbulenta presidencia interina de Jeanine Áñez.

En ese panorama remarca que el legado de la izquierda es Auge, reacción y una ruptura amarga.

El Nuevo Herald coincide que, los años de Morales estuvieron marcados por una prosperidad alimentada por las materias primas. Las exportaciones de gas llenaron las arcas estatales, se expandieron las transferencias de efectivo, y florecieron escuelas, caminos y clínicas en todo el Altiplano. Pero incluso entonces, las grietas empezaban a aparecer.

Dice que, con ese panorama, la economía boliviana creció, pero se volvió dependiente del gas, de los subsidios, y de un aparato estatal que se infló con cada promesa de bonanza. Cuando los precios internacionales del gas colapsaron, las reservas se drenaron y la paridad cambiaria comenzó a tambalear. El modelo del MAS, que alguna vez se vendió como revolucionario, empezó a parecer frágil.

El frente político también se fracturó. Morales intentó eludir los límites de mandato en 2019, provocando protestas masivas. Su salida y el retorno de Arce solo profundizaron la división. Para 2023, los dos hombres -antes aliados- estaban enfrascados en una disputa pública. El Congreso se paralizó. La inflación se disparó. La escasez de combustible se volvió rutina.

Puntualiza que, en ese escenario, dos figuras veteranas han emergido para llenar el vacío: Samuel Doria Medina y Jorge “Tuto” Quiroga. Ambos son rostros conocidos, con perfil empresarial, y creen que Bolivia necesita un quiebre claro con el legado económico del MAS.

El Salto, diario de Argentina, difunde una entrevista a Jorge Viaña, docente y escritor que reflexiona sobre la situación de Bolivia antes las elecciones presidenciales del próximo 17 de agosto.

A su juicio, el panorama de cara a las elecciones presidenciales del próximo 17 de agosto en Bolivia es complejo. Después de gobernar el país durante casi dos décadas, el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del ex presidente Evo Morales, llega dividido y atravesado por una serie de crisis internas que probablemente beneficien a la oposición complementa Viaña.

Afirmó que, se esperaba que Evo apoyara al candidato y senador Andrónico Rodríguez, pero no sólo no lo hizo, sino que está llamando a emitir un voto nulo en señal de protesta por su inhabilitación. Andrónico Rodríguez y Eduardo Del Castillo, el delfín del actual presidente Luis Arce, son los candidatos (que emergen de las filas) del MAS, una vez que la alcaldesa de El Alto, Eva Copa, anunciara que retiraba su candidatura.

Según las encuestas, quien por ahora cuenta con más oportunidades de ganar es el empresario Samuel Doria Medina; mientras que el segundo lugar se lo disputarían Andrónico y el ex presidente “Tuto” Quiroga. Así y todo, y en concordancia con lo que sucede en casi toda Latinoamérica, quienes pueden definir la elección son los desencantados, los ausentes o los quedan fuera de los sondeos, bien porque no definieron su voto o porque no quieren decirlo y escapan a las estadísticas, y que representan a un 30% del electorado.

En la entrevista, Viaña afirma también que en Bolivia no van a funcionar personajes tipo Milei o Bukele.

En esa línea, El Mostrador de Argentina remarca que Bolivia se debate entre un bicentenario deslucido y unas elecciones históricas

“El próximo 6 de agosto, Bolivia celebrará su bicentenario de independencia. Sin embargo, lo que debería ser una fiesta encuentra al país sumido en una de sus peores crisis políticas y económicas en décadas. La fractura interna del Movimiento al Socialismo (MAS) y la caída en la producción de gas han llevado a Bolivia al borde del colapso financiero, social y político”, refrenda ese matutino.

Puntualiza que, en medio de un escenario económico incierto y caótico, las elecciones aparecen como una posible salida, una luz al final del túnel.

A pocos días del Bicentenario, Bolivia enfrenta una paradoja: conmemora 200 años de independencia en medio de filas por combustible y divisiones internas. Pero esta crisis también puede ser un punto de inflexión. El país necesita dejar atrás los ciclos repetidos de estatización y privatización, de inclusión y exclusión, y avanzar hacia años menos épicos, pero más estables, menos personalistas y más institucionalizados, centrados en el bien común y no en el de las élites -cualquiera sea la que esté en el poder-, remarca.

Para el GLASH RVA TSKE.HRT.HR DE CROACIA, Bolivia celebrará su Bicentenario de Independencia. Sin embargo, lo que debería ser una fiesta encuentra al país sumido en una de sus peores crisis políticas y económicas en décadas. La fractura interna del Movimiento al Socialismo (MAS) y la caída en la producción de gas han llevado a Bolivia al borde del colapso financiero, social y político.

Días después de este aniversario se realizarán las elecciones presidenciales (17 de agosto) y, de no haber mayoría absoluta, la segunda vuelta se celebrará el 19 de octubre. Más que una celebración patriótica, lo que verdaderamente moviliza hoy a los bolivianos es este proceso electoral. En medio de un escenario económico incierto y caótico, las elecciones aparecen como una posible salida, una luz al final del túnel, complementa este medio de comunicación.

Este diario recuerda que, los datos recientes de la firma Bloomberg, indican que Bolivia presenta uno de los índices de riesgo más elevados de la región, con 1801 puntos, solo superado por Venezuela, que encabeza la lista con 2700 puntos.

Recuerda que Juan Pablo Spinetto, experto en inversiones de Bloomberg, afirmó que «La economía boliviana se encuentra al borde de una crisis sin precedentes, con riesgos inminentes de devaluación y default de su deuda externa».

En conclusión, dice que lo que debería ser un motivo de festejo, cumplir doscientos años lo amerita, es, en realidad, un infortunio, pues los bolivianos están atrapados; sufriendo una crisis económica, y con una población que ve su futuro desvanecerse.

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